¿Tienen los ateos su propio cielo?

Dios ha salido y no se le espera, juega con los deseos del «más allá». Una propuesta de DoceCanciones mirando la muerte de frente y con risa existencialista.

«Yo no creo en el más allá. Soy felizmente ateo. Pero, ¿acaso un escritor debe creer en la otra vida y en la resurrección de la carne para escribir sobre la vida después de la muerte? Si así fuera, desaparecerían de un plumazo todas las leyendas, mitos, epopeyas, tragedias que enriquecen nuestro acervo literario y cuyos personajes viven en una realidad mítica.
No intento emular a los grandes autores de la literatura universal. Simplemente me apetecía jugar con una idea: ¿con qué personaje me gustaría encontrarme en ese “otro mundo que no existe”? Y se me ocurrió pensar en Unamuno, ser exuberante, complejo, contradictorio, de una riqueza intelectual solo comparable con su mundo de dudas permanentes. Pero a Unamuno tenía que buscarle un personaje con quien dialogar, un ser que también estuviera ya en el más allá. Y en mi mente surgió, como sin querer, la figura fulgurante, seductora, carnal y deslumbrante de Marilyn Monroe. ¿Podrían estos dos personajes entenderse, comunicarse? ¿Estaban tan alejados entre sí como cabría suponer? ¿Podrían incluso llegar a amarse?»
Miguel Valiente